| Génesis |
|
|
|
|
De aquella veleta de improvisaciones, los huéspedes que seguirían alojados en la habitación son “Fernando Verde” (Guitarra eléctrica y Voz) y “Juan José García” (Voz principal y Guitarra eléctrica) Pero es el momento en el que aparece el otro 50% del grupo, que viene de Valverde del Camino, cuando se funda definitivamente la nueva Habitación 237. Gracias al arte de gente con gran experiencia y exquisito tacto, con grupos de alto nivel a sus espaldas. Entre ellos “Antonio Macías” (Bajo y coros) un ex elemento del conjunto de rock “Los 4 elementos”, y fundador de “La dama gris” o “El tercer escalón”. Sí a esto le sumamos las sombras de luz que emanan de la batería del señor “Jiménez” (Percusión) nos quedan cuatro maneras distintas de concebir la música vertidas en la misma fuente. Así que con toda la experiencia de la fusión musical que otorga no haberse declinado antes por un mismo estilo, decidimos embarcarnos juntos en un nuevo proyecto, mucho más definido, pero nunca del todo. De hecho, las dos primeras canciones que hemos presentado: “Canciones Nebulosas” y “Suerte”, discrepan bastante de identidad entre si. La primera bajo un signo claro de melódico y minimalista Indie, y la segunda sobre un pop mestizo camuflado por aires de Blues y algún que otro guiño en forma de chiste al Hip Hop. El tronco que une estos dos tipos de tan variadas ramificaciones, será lo que poco a poco iréis viendo, en directo o virtualmente, a todo el que quiera pasar de vez en cuando por esta habitación de vistas claras y nebulosas a la vez. Ya que, al contrarío que en el hotel Overlook, aquí seréis bien recibidos.
|



Podría decirse que el verdadero y más sólido proyecto de este grupo fue creado en marzo del 2009. Sin embargo, y para hablar de los orígenes, habría que remontarse al último año capicúa, el 2002. Ya que precisamente por ese motivo fue “Capicúa”, el nombre con el que se firmó su primera actuación en directo, hasta convertirse días después en Habitación 237 . Un grupo con hasta “cuatro cantantes solistas”, y con músicos que intercambiaban los instrumentos entre canción y canción, decidiendo lo que iban a exponer en muchas ocasiones, minutos antes de tocarlo por primera vez en su vida. Claro está que este aparentemente surrealismo improvisado acabó convirtiéndose en la excusa de la pereza, y todo fue a peor hasta que se disolvió apenas año y medio después, con poco mas de una decena de conciertos. Entonces se convirtió en “el Joyzal”, de tan solo tres componentes. Cuya aventura fue incluso mas corta, pero mas intensa si cabe, ya que el mejor y el peor concierto (Gloria y Humillación) fueron prácticamente en la misma semana. Y así pasaron los años, en los que el grupo había perdido su identidad, pero empezó a ganar poco a poco otras muchas, ya que no existía nombre ni número concreto de componentes, solo las ganas de participar para distintos eventos y diversas índoles como el rock, el jazz, la clásica o el flamenco, camuflado en el nombre de la asociación a la que también pertenece: “Calañas en Re 7ª”, y con la que también grabaría y representaría bandas sonoras originales para la compañía teatral de dicho colectivo: “(X) la Incógnita”